Aunque los índices oficiales muestran una leve recuperación del empleo, los jóvenes entre 18 y 25 años siguen siendo los más afectados. Muchos trabajan de manera informal o en condiciones precarias, sin acceso a derechos laborales básicos.
“Te piden experiencia, pero nadie te da la primera oportunidad”, cuenta Marcos, de 22 años, que busca trabajo desde hace meses.
Economistas advierten que la falta de políticas específicas para este grupo agrava las desigualdades y genera frustración social. Programas de formación y empleo joven aparecen como una posible salida, pero aún son insuficientes.