En el barrio La Carcova, partido de San Martín, un grupo de vecinas convirtió su propia casa en un comedor comunitario. Allí preparan más de 120 platos diarios para familias que atraviesan situaciones difíciles.
“Empezamos con una olla, ahora somos diez mujeres cocinando todos los días”, cuenta Miriam, una de las fundadoras. Con donaciones y el apoyo de voluntarios, lograron sostener el espacio incluso en los meses más duros.
El comedor no solo brinda alimento, también ofrece contención y talleres para los chicos del barrio. “Acá nadie se va con hambre ni solo”, repiten las cocineras entre risas y cucharones.